lunes, 8 de mayo de 2023

Operación cesárea I. Embarazo

Operación cesárea

La operación cesárea es el abordaje quirúrgico que tiene por objetivo permitir el nacimiento vía abdominal, extrayendo el feto a través de una incisión en el útero, los nacimientos por cesárea representan hasta un 30% de los totales (https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-pdf-S0716864014706480). 

La cesárea altera la fisiología del embarazo y parto vaginal, la fisiología es un carácter fundamental humano, en términos del administrador "somos fisiología" o "somos para lo que sirven nuestras partes".

Fisiología normal del embarazo

La primera parte del embarazo es la fecundación; los materiales genéticos haploides de espermatozoide y oocito secundarios se fusionan en un núcleo diploide, formando el cigoto; de 12 a 14 horas después de la ovulación; cuando el espermatozoide penetra la corona radiante, conjunto de células de la granulosa que se encuentran rodeando al oocito y zona pelúcida.

Luego, por segmentación del cigoto se forma la mórula, compuesta por células pequeñas del mismo tamaño del cigoto original; y la blástula, que es la estructura esférica de células, hueca, y que se introduce en la cavidad uterina.

La implantación, que se produce de 7 a 8 días tras la ovulación, es la unión y penetración del embrión  en el epitelio del útero , siendo embebido por el estroma endometrial. Con la expansión de la blástula, junto con presencia de enzimas del fluido uterino, se lisa la capa pelúcida, membrana que recubría el óvulo. El trofoblasto queda adherido a través de proteínas de superficie al endometrio, formando, gracias a las microvellosidades de las células trofoblásticas interdigitaciones y complejos de unión con las células epiteliales.

Las vellosidades, que forman la microcirculación fetal, se forman entre las semanas 2 y 3, y comportan la comunicación entre la sangre materna y el sistema vascular desarrollado por el embrión.

El embrioblasto se compone por ectodermo, que es la epidermis y el sistema nervioso; el endodermo, epitelio de cobertura del tubo digestivo; y mesodermo, del que provendrán la mayor parte de tejidos del organismo, como los conjuntivo, muscular, óseo, sanguíneo y linfático.

La placenta, junto con las diferentes membranas del embarazo, se forma tras la proliferación de las células tras la implantación. Los vasos sanguíneos maternos se dilatan, y aparecen vacuolas que se fusionan formando una "bolsa" de sangre. Entorno a las 2 o 3 semanas, se forman las vellosidades placentarias anteriormente referenciadas. La placenta sirve de intestino, pulmón, riñón y glándula endocrina fetales ya que tiene funciones como el aporte de nutrientes, intercambio gaseoso, y regulación de volumen de líquidos y metabolitos.

A nivel hormonal, en el embarazo destaca el papel de tres grupos de hormonas, la hCG o gonadotropina corionica humana, la progesterona y los estrógenos como el estradiol, la estrona y el estriol. La hCG es secretada por el trofoblasto, y estimula la producción de profesterona por el cuerpo lúteo (evita la menstruación), está regulada por el GnRH, que se produce de forma local en el primer trimestre; la progesterona es necesaria para la implantación y mantenimiento del feto, estimula la producción de nutrientes en las glándulas endometriales y relaja el músculo uterino, se relaciona también con el desarrollo de las glándulas mamarias y el aumento de la ventilación materna; los estrógenos como el estradiol se relacionan con la hipertrofia de los músculos uterinos, relajación de ligamentos pélvicos y unión de huesos pelvianos, dilatando también los conductos mamarios. La hCG es protagonista del primer trimestre, y la progesterona y estrógenos alcanzan su pico en el último tirmestre.

A nivel endocrino, la madre sufre la supresión del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, por lo que los niveles de gonadotropinas descienden evitando la ovulación. Se hipertrofian los lactropos y los niveles de estrógenos elevados implican un aumento en la liberación de PRL. También se libera mayor cantidad de paratohormona por la elevada demanda de calcio por parte del feto.
Metabólicamente, el embarazo comporta incremento de peso, con aumento de los depósitos de grasa dado el aumento del apetito causado por los crecientes niveles de progesterona, y la alteración de la glucosa, que se ve desviada hacia la síntesis de grasa; también comporta resistencia a la insulina, e incluso diabetes gestacional, dada también la presencia de hormonas, en este caso, de carácter antagónico a la insulina, y por la función alterada de la insulina sobre sus células diana, la gluconeogénesis se ve incrementada, y se maximiza el gradiente de glucosa a través de la placenta.

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