La fibrilación auricular es un ritmo cardiaco no sinusal, es decir, irregular, que puede provocar la creación de coágulos en el corazón. Se trata de la arritmia más frecuente en el postoperatorio de cirugía cardiaca, pues afecta a entre un 10% y un 65% de los pacientes después de este tipo de intervención, y es tremendamente relevante puesto que puede dar lugar a complicaciones masivas. Entre esas complicaciones encontramos insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, un aumento en los días de hospitalización asociado a un coste elevado de la misma, un aumento en la morbilidad y un aumento en la mortalidad.
Como se ha mencionado, es común que aparezca en el postoperatorio de operaciones cardiacas, en concreto dentro de las 48h posteriores a la intervención. Algunos de los factores de riesgo a tener en cuenta son la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), la enfermedad renal crónica y la cirugía de válvula mitral.
Existen algunos tratamientos asociados a la disminución de la probabilidad de aparición de esta complicación, es decir, a la reducción de su incidencia, como el tratamiento profiláctico con betabloqueantes y amiodarona. De hecho, este tratamiento se administra a los pacientes de cirugía cardiaca antes y después de la intervención.
Una vez detectada la complicación, el tratamiento inicial debe basarse en un control de la frecuencia cardíaca y únicamente se aplicarían tratamientos como la cardioversión eléctrica (coloquialmente, descarga eléctrica) si el ritmo no vuelve a ser sinusal (la mayor parte de los pacientes vuelve naturalmente a un ritmo sinusal en las 6 semanas posteriores al alta. La cardioversión eléctrica se aplica también por ejemplo a pacientes muy sintomáticos, hemodinámicamente inestables o con contraindicación para la anticoagulación. Sin embargo, todavía existe desconocimiento sobre el seguimiento y posibles complicaciones a largo plazo.


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