Tiroidectomía
El abordaje quirúrgico de la tiroides incluye la práctica de la tiroidectomía; extracción de la glándula tiroides (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK563279/).
Indicaciones para la tiroidectomía
La tiroidectomía puede ser el abordaje terapéutico de elección en casos de nódulos tiroideos, hipertiroidismo, bocio, y patologías neoplásicas de tiroides (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK563279/).
Evaluación prequirúrgica
A nivel de análisis de laboratorio, se mide el nivel de TSH sérico; de presentarse bajo, se indica la gammagrafía.
Ante nódulos mayores de un centímetro con captación anormalmente elevada en gammagrafía, se indica biopsia por aspiración con aguja fina (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK563279/).
La gammagrafía es una técnica de medicina nuclear que emplea un radiofármaco, generalmente yodado como I-123 o I-131 (captado por el metabolismo del parénquima tiroideo), administrado en formato líquido o encapsulado, y oral o intravenoso; o bien tecneciado como 99mTcO4, que se administra intravenoso, es más accesible, irradia menos al paciente y permite estudios más rápidos.
El protocolo general para gammagrafía de tiroides es planar, con colimador pinhole, y se realiza mediante la toma de dos imágenes cuyo tiempo de adquisición es de 5 minutos aproximadamente: la primera entre las 4 y las 6 horas de administración del radiofármaco, y la segunda a las 24 horas. El radiofármaco, que es captado por la tiroides, se absorbe a una determinada tasa; esta tasa de absorción sirve para evaluar la fisiología de la glándula.
En casos de cáncer tiroideo, también pueden ser de utilidad los estudios imagenológicos preexistentes de ecografía, resonancia magnética, tomografía computarizada o tomografía por emisión de positrones de tiroides.
La ecografía de tiroides es un estudio (https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/hipotiroidismo), que evalúa alteraciones del tamaño, alteraciones de la morfología (nodulares o difusas) y del flujo sanguíneo (por integración de la tecnología doppler) (https://radiopaedia.org/articles/hypothyroidism?lang=us).
La resonancia magnética o RM con imágenes ponderadas por difusión (DWI) es una técnica de alta utilidad para la detección de cáncer tiroideo (https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-pdf-S0009739X18301994).
La tomografía computarizada o TC no es generalmente la técnica de indicación para el estudio de la glándula tiroides, aunque puede ser de utilidad en casos de cáncer tiroideo (https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-tiroides/deteccion-diagnostico-clasificacion-por-etapas/como-se-diagnostica.html).
En cuanto a la tomografía por emisión de positrones o PET, destaca el estudio con 18F-FDG, que se incorpora por el transportador GLUT en las células que realizan la glucólisis, por lo que se concentra en aquellas metabólicamente más activas como las cancerosas; destaca también el estudio del parámetro SUV, un parámetro semicuantitativo para la evaluación de la captación del radiofármaco en una región acotada; los valores de SUV son extrapolables a la actividad tiroidea, un nivel elevado del parámetro SUV se asocia a un mayor grado de malignidad lesional (https://scielo.isciii.es/pdf/orl/v11n3/2444-7986-orl-11-03-297.pdf).
Haz click aquí para acceder a un vídeo sobre el papel de la medicina nuclear en el cáncer de tiroides. Disponible también a continuación.



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